Por Robinson Reyes
Es posible que deletrees en un buscador El Rinconcito, más aún, que le especifique que es una comunidad de la Provincia Elías Piña y que aun así no la encuentres. Sin embargo, si te atreves a visitar esta comunidad de mujeres bellas y hombres trabajadores, te aseguro que volverás.
Invitado por miembros de la “Sociedad El Rinconcito Ausentes y Presentes”, estuve por allá recientemente, sus hombres unos fajadores que hacen parir la tierra, más allá de lo que uno se puede imaginar, sí, porque son exportadores de varios rubros y producen lo suficiente para garantizar la alimentación de toda la población,
Esta comunidad se está despoblando ¿De dónde viene la preocupación de esta sociedad de ausentes y presentes por este terruño querido? probablemente de sus ancestros, porque además de ser tierra hombres trabajadores y bellas mujeres, son gente de gran formación cultural, y si habla con cualquiera de ellos unos minutos, le vas a reconocer de manera inmediata que son grandes defensores de la dominicanidad.
Anclado prácticamente en línea divisoria con Haití, luchan por mantener su identidad, su cultura, luchan por conservar sus raíces, aspectos que se notan cuando hablan con nostalgia de otros tiempos, cuando eran una comunidad más pujante, cuando el trabajo era hecho solo por ellos, sin la necesidad de recurrir a la mano de obra de los hermanos haitianos.
Hoy los golpea una realidad, que no es solamente vivida por ellos, así también están otros pueblos fronterizos, donde la mayoría de los servicios básicos son consumidos por los vecinos haitianos. Su escuela que solo cubre el nivel medio o básica tiene una matrícula prácticamente igual entre haitianos y dominicanos, una situación similar también en los servicios de salud que ofrece la clínica rural, en donde la comunicad haitiana consume mas del cuarenta por ciento de asistencia médica y de los medicamentos.
El servicio de agua, producto de un acueducto, es manejado de manera antojadiza por alguien que no vive en la comunidad y que maneja el servicio de agua como si fuera propio, estos lugareños necesitan una visita de los directivos del Instituto de Aguas Potables (INAPA) o de quien te a cargo este importante servicio para regularizar esa situación.
Bañarse en las frescas agua del río, disfrutar del fresco sentado o acostado a los pies de los los árboles que lo bordean y aspirar ese aire puro y limpio, es sin dudas una experiencia que muchos quisieran vivir y que para ellos es algo común en su día a día
El Estado dominicano tiene la obligación, con este pueblo querido, al igual que con ostros pueblos fronterizos de darse una vuelta y atender a sus principales necesitades, a sabiendas de que corre el riesgo de que al visitar “El Rinconcito”, también quiera hacerlo suyo.

